19 de abril de 2012

Errores, errores fatales everywhere.


Dicen que de los errores se aprende, pero cuando un error lastima a otro y deja marca ¿de que sirve la lección? Cuando el error que cometiste no tiene solución, cuando cometes un error que pone en peligro lo que amas, cuando el error puede ser mortal, cuando un error estúpido te marca para toda la vida, cuando un error no tiene perdón, cuando ya es demasiado tarde y por más que hagas lo que hagas no puedes reparar tu error: solo se puede llorar, porque hay errores que no tienen arreglo. Un corazón roto es como un cristal que se queda partido en pedazos, ya no se puede reparar. Son errores fatales, errores imperdonables, errores que nos torturan toda la vida; desesperados intentamos reparar ese error, hacer algo que al menos pueda enmendar todo lo que hicimos. Hay errores que cambian tu vida para siempre; hay errores inesperados, fuera de todo calculo, son errores que no tienen arreglo. Por arreglar ciertos errores uno daría su vida. 

A lo que voy es que no voy a mentir, hay cosas que hacemos que pueden dejar marcadas a las personas que más queremos y perderles para siempre. No nos queda nada por hacer más que asentir la cabeza, aprender y seguir adelante. Hay errores que no se curan con un "perdón", tampoco se curan luchando toda la vida por enmendarlos. Un error es un error, es parte del aprendizaje, es parte de nuestro crecimiento, es parte de nosotros y tenemos que aprender a vivir con ellos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario